"El récord mundial de Catherine Debrunner en el Maratón de Chicago: la nueva marca de 1:33:16 en carreras en silla de ruedas"
Catherine Debrunner no esperaba batir un récord mundial en Chicago. Ella misma lo dijo justo después de hacerlo. El circuito es técnico, lleno de giros que castigan a los corredores en silla de ruedas, y ella ya era dueña del récord desde hacía tres años. El domingo 11 de octubre, aun así, lo rebajó un minuto entero, ganando la carrera femenina en silla de ruedas del Maratón de Chicago en 1:33:16 y superando su propia marca de 1:34:16, establecida en Berlín en 2023.
La forma en que lo hizo fue casi grosera en su eficiencia. Iba 48 segundos por delante en el kilómetro 5 y nunca miró atrás. Al final, la favorita local Tatyana McFadden, nueve veces campeona en Chicago, fue segunda, y la dos veces campeona Manuela Schär, tercera. La defensora del título, Susannah Scaroni, no corrió porque acababa de tener a su primer hijo. La victoria de Debrunner fue su tercera en Chicago, su cuarta victoria en un Abbott World Marathon Major de la temporada tras Tokio, Londres y Berlín, y la confirmó como campeona de la Serie Élite de la temporada.
Su compatriota Marcel Hug ganó la carrera masculina en silla de ruedas por séptima vez, sumando otro título a una carrera que ya incluye el récord mundial. Entre los dos, los corredores suizos convirtieron Chicago en una demostración de cómo es hoy la élite de este deporte: no un acompañamiento de las carreras a pie, sino una disciplina con sus propias estrellas, sus propias tácticas y su propia frontera que se mueve con rapidez.
Esa frontera es lo que me interesa. Que un récord mundial de maratón caiga un minuto entero no es un ajuste pequeño. Es el tipo de salto que ocurre cuando varias cosas mejoran a la vez: el entrenamiento, la tecnología de las sillas, la estrategia de carrera y la profundidad del pelotón que empuja a la líder desde atrás. Debrunner tiene 31 años, está en plena madurez de campeona paralímpica, y compite contra rivales que son más rápidas cada año. El récord que estableció en Berlín duró tres años; el que estableció en Chicago puede no durar ni de lejos tanto.
También hay algo silenciosamente radical en el lugar donde cayó este récord. Chicago no es el circuito que se elige para intentar un récord. Berlín es llano y famoso por su rapidez; Chicago gira y gira. Debrunner batió el récord en un circuito que se suponía que la frenaría, en un día en que el clima y el público resultaron ser los adecuados. Eso me dice que la mejora es real, no producto de un circuito perfecto. Cuando una atleta supera su mejor marca en el circuito equivocado, el próximo intento en el circuito adecuado se convierte en la pregunta interesante.
Así que aquí va mi predicción: antes de que termine 2027, Debrunner batirá este récord de nuevo, bajando de 1:33:16. Berlín, donde estableció el récord anterior, es el escenario obvio, y tendrá al menos dos temporadas más de Majors para intentarlo. Los récords de este nivel no caen todos los años, y un minuto es un margen grande que volver a encontrar. Pero acaba de encontrar un minuto en un circuito técnico que no esperaba que fuera rápido. No apostaría en contra de que encuentre segundos en uno rápido.