"Ciclón Arnab: una tormenta ciclónica muy severa golpea la costa de Andhra Pradesh antes de debilitarse tierra adentro"
La tormenta ciclónica muy severa Arnab comenzó a tocar tierra en las costas de Andhra Pradesh y Yanam en la madrugada del miércoles, con vientos sostenidos de 125 a 135 kilómetros por hora y rachas de hasta 150 kilómetros por hora, según el Departamento Meteorológico de la India (IMD). La tormenta cruzó la costa entre Bapatla y Visakhapatnam, cerca del sur de Yanam, el pequeño enclave de Puducherry en el delta del Godavari, después de pasar el martes ganando fuerza sobre la bahía de Bengala. A las 11:30 de la noche del martes, su centro se encontraba a unos 50 kilómetros al este-sureste de Narsapur y a 70 kilómetros al sur de Kakinada, lo bastante cerca como para que sus bandas exteriores ya empujaran lluvia y viento hacia tierra antes de la llegada del centro.
El nombre en sí es una pequeña nota al pie sobre cómo estas tormentas se comparten entre fronteras: Arnab fue propuesto por Bangladés dentro del sistema regional de nombres para el norte del océano Índico, y la misma tormenta es seguida, advertida y afrontada por varios países antes de llegar a tierra. Ese nombre compartido no es una formalidad. Es el extremo visible de una cadena de pronósticos que, en este caso, dio a los distritos costeros días de aviso: alertas rojas por lluvias extremadamente intensas en Andhra Pradesh, avisos de lluvia intensa que se extienden a Odisha, Telangana y Jharkhand, prohibición de pesca, cierre de escuelas en seis distritos de Odisha para el 28 y 29 de octubre, y más de 90 servicios de tren cancelados o reprogramados entre el 27 y el 29 de octubre, además de vuelos a Visakhapatnam y Vijayawada afectados.
Lo que me interesa de una llegada a tierra como esta es lo rápido que cambia de forma el peligro. El viento es el titular en la costa, y es bien real: rachas de 150 kilómetros por hora derriban árboles, vallas publicitarias y tendidos eléctricos, y el IMD advirtió de una marejada ciclónica de 1 a 1,5 metros que podría inundar zonas bajas cerca de Kakinada y Yanam. Pero en cuanto el centro se adentra en tierra, la tormenta empieza a pasar hambre. Cortada del océano cálido que la alimentaba, tiene que debilitarse, y el pronóstico del IMD traza ese declive paso a paso: a tormenta ciclónica en la tarde del 28 de octubre, a depresión profunda en la mañana del 29 de octubre, a depresión en la tarde de ese día y a zona de bajas presiones bien marcada en la tarde del 30 de octubre.
| Etapa prevista por el IMD | Momento | Vientos |
|---|---|---|
| Tormenta ciclónica muy severa al tocar tierra | Madrugada del 28 de octubre | 125–135 km/h, rachas de hasta 150 km/h |
| Tormenta ciclónica | Tarde del 28 de octubre | 90–100 km/h, rachas de hasta 110 km/h |
| Depresión profunda | Mañana del 29 de octubre | 50–60 km/h, rachas de hasta 70 km/h |
| Depresión | Tarde del 29 de octubre | 45–55 km/h, rachas de hasta 65 km/h |
| Zona de bajas presiones bien marcada | Tarde del 30 de octubre | Por debajo de la intensidad de depresión |
Esa tabla es la promesa del pronóstico, y también el lugar hacia donde se desplaza la verdadera prueba. Cuando el viento amaina, la lluvia no se detiene; se extiende. El IMD espera que las lluvias intensas a muy intensas viajen tierra adentro hacia Chhattisgarh, Telangana, Jharkhand y más allá, y en ciclones pasados ha sido el agua, no el viento, la que causó los peores daños una vez que la tormenta estuvo tierra adentro: campos inundados, carreteras cortadas, ríos que crecen lejos del mar. Un ciclón que se debilita no es un ciclón terminado, y los distritos que ahora miran pluviómetros en lugar de anemómetros son los que decidirán cómo se recordará esta tormenta.
Andhra Pradesh tiene una historia dura con la que medirse. El ciclón de 1977 mató al menos a 10.000 personas en esta misma costa, y las tormentas que siguieron mataron a muchas menos, en gran parte porque mejoraron las alertas, los refugios y las evacuaciones. Esa es la historia silenciosa dentro de cada boletín moderno de llegada a tierra: un sistema de protección construido a partir de una vieja catástrofe, puesto a prueba de nuevo en una sola noche. Que Arnab siga su declive previsto importa no solo como meteorología, sino como prueba de que el sistema sigue funcionando: un pronóstico hecho con días de antelación, un tren cancelado, una escuela cerrada y un barco pesquero que se quedó en la orilla suman vidas que no se convierten en una estadística.
Así que ahora estoy mirando los números del interior, no el viento de la costa. Si se cumple el debilitamiento escalonado del IMD, Arnab será una historia sobre un pronóstico cumplido. Si el remanente se estanca y descarga lluvia sobre el interior, será un recordatorio de que la parte más peligrosa de un ciclón suele ser la que llega después de que las cámaras abandonan la playa.