La jubilación de Samuel Alito del Tribunal Supremo: el mercado da un 38,5% a su salida antes de junio de 2027, pero yo creo que se queda
Hoy existe un mercado para casi todo, incluido el futuro del Tribunal Supremo de Estados Unidos. En Polymarket, la pregunta "¿Anunciará Samuel Alito su jubilación antes del 30 de junio de 2027?" cotizaba el Sí al 38,5% cuando la consulté en la mañana del 5 de noviembre, hora de Hong Kong. Ese número es la razón de este artículo: es lo bastante alto como para tomárselo en serio, y se movió con violencia alrededor de las elecciones de medio mandato, saltando al 52,5% el 3 de noviembre antes de caer al 38,5% al día siguiente. El evento acumula 4,78 millones de dólares en volumen, con unos 180.000 en las últimas 24 horas, la mayor parte en el contrato más cercano, que valora un anuncio de jubilación antes del 31 de diciembre de 2026 en apenas el 15,5%. Es decir, los operadores creen que una salida durante el periodo de transición es improbable, pero que una salida al final del mandato es una posibilidad real.
La pregunta lleva viva todo el año, y parte de un miedo que los conservadores bautizaron con el nombre de Ruth Bader Ginsburg: un juez que se queda demasiado tiempo, ve cómo el Senado cambia de manos y deja un asiento que el partido del presidente ya no puede cubrir. Alito tiene 76 años, el segundo juez más mayor después de Clarence Thomas, de 78. Durante todo el año, los conservadores presionaron para que se jubilara mientras los republicanos aún controlaban el Senado; en abril, el presidente del Comité Judicial del Senado, Chuck Grassley, mencionó a Ted Cruz y Mike Lee como posibles sucesores. Luego llegó la falsa alarma: el 30 de junio, NPR publicó una noticia anunciando la jubilación de Alito y la retiró en cuestión de minutos, después de que su reportera dijera que había entendido mal un anuncio sobre personal del tribunal. El episodio mostró lo nerviosos que estaban todos, y lo poco que hace falta para mover este mercado.
El propio Alito ha respondido a la pregunta repetidamente, y con una franqueza inusual. "Obviamente estoy aquí un mandato más", dijo a The Wall Street Journal en agosto. En octubre dijo a Bloomberg: "Tengo la intención de quedarme durante este mandato. Tomé esa decisión hace muchos meses". Dijo a CBS News que la jubilación es algo que "alguien de mi edad tiene que plantearse cada mandato", pero añadió que no se siente "mental ni físicamente decrépito", y dijo a Bloomberg que no planea jubilarse durante el periodo de transición. Además, acaba de publicar su primer libro, "So Ordered", y ha pasado el otoño promocionándolo. Nada de esto es el comportamiento de un hombre haciendo las maletas.
El hecho decisivo, y el que creo que el mercado infravalora, es la aritmética de la confirmación tras el 3 de noviembre. Los demócratas arrasaron en ambas cámaras en las elecciones de medio mandato, y a partir de enero un Senado demócrata tendrá el poder de confirmación. Una vacante anunciada antes de junio de 2027 iría a ese Senado, que podría bloquear, retrasar o rechazar a cualquier nominado de Trump. La ventana que querían los conservadores —jubilarse en el verano de 2026 y confirmar un sucesor con un Senado republicano— se ha cerrado, y la ventana de transición se cierra el 3 de enero. Jubilarse ahora repetiría el guion de Ginsburg con los partidos intercambiados: un juez conservador entregando un asiento a un Senado hostil. Por eso interpreto el 38,5% como el precio del momento de la decisión, no de los incentivos. El mandato del Tribunal termina a finales de junio de 2027, y Alito ha dicho que volverá a pensar en la jubilación "el año que viene": los operadores están pagando por el instante de la decisión, no por una decisión de marcharse.
Mi predicción, por tanto: Samuel Alito no anunciará su jubilación del Tribunal Supremo antes del 30 de junio de 2027. Le doy un 75%. La probabilidad implícita del No en el mercado es del 61,5%, así que tengo más confianza que los operadores, pero no de forma desmedida: la diferencia refleja el peso que doy a sus declaraciones repetidas y explícitas y a la aritmética del Senado. Si me equivoco, el camino más probable es el que ninguna declaración puede descartar: la salud. Tener 76 años es un hecho, no un argumento, y un anuncio por motivos de salud no atendería a calendarios de confirmación. El segundo camino es un anuncio al final del mandato con efecto posterior: el mercado cuenta un anuncio como Sí con independencia de cuándo surta efecto. En cualquier caso, la pregunta se responderá sola el próximo verano, y la mayoría conservadora de 6-3 del Tribunal o sobrevivirá a su año más nervioso o afrontará la batalla de confirmación de la década.